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Tomado del libro Desde mi Exilio

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Anoche, mientras tú transitabas en las líneas de voces que desde lejanas tierras venían, Penélope, más tarde que temprano salvó el hilo de mi alma que se había enredado en tu tejido de 36 lunas de hiel...
Penélope fue sutil y delicada al desatar los nudos que me ataban en el sudario mefistofélico de tu piel, e hizo de mi su túnica de nuevo amanecer.

CONTRALUZ

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Siempre hay en la botica tintura de árnica para los golpes o romero para el dolor.  Pero nunca jamás para aquella molesta sensación que vuelve lenta, discreta  al abrir un abandonado cajón, un álbum empolvado de tristes colores o una calle sin fin
extraviada en las pupilas pardas de mi triste mirada…

Volviste con martillo golpeando en mi memoria.
Como luz colándote por las grietas de mis recuerdos.
Con un retrovisor proyectando lugares donde nuestros cuerpos apagaron su deseo.
Donde por vez primera lloramos nuestra ausencia y, donde nuestras palabras
quedaron atrapadas entre los árboles que exhiben su follaje…

Perdón por todo y por nada.
Ya sabes, todo hombre carga muertos en su espalda
pero los míos ya no hieden.

Sin embargo,
hoy que tu ausencia se hace eterna,
que no hay árnica ni romero
que cure mi viejo dolor,
un contraluz en la distancia,
una mano, un adiós…

MÁSCARAS

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Hoy recibí una carta de la república más cercana a mi exilio
pero en esa orilla no veo tu aprecio tenderse como puente
por el que mis pisadas puedan transitar
deberías saber que en tu república la orilla está llena de hipócritas guijarros
allí se ha varado un odio sempiterno

en los olores mefíticos de muchas tardes muertas
y el cancerbero de tortura acrecienta en tu regazo los temores del infierno
la misma orilla en la que tu rostro se petrificó
en el mármol sórdido de un gélido buró…
donde una reina enana gobierna ese reino de barro

Dime ¿Qué harás cuando las 48 lunas dejen de brillar sobre tu rostro?

Alguien me ha dicho que usarás las máscaras que adornan tu puerta

¿Crees volver a engañar?
te olvidas que mi palabra es espada cortante
y algo más te digo…
y dónde huirás de la poesía…

ÓLEO POÉTICO

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Un día
te sorprenderé al dibujar con el óleo de mi poesía  las líneas de tu rostro, para que el mío pueda hallarse por siempre con el tuyo…

Susurraré en tu oído un “te quiero” en noches de mar mientras el tiempo me canta poemas  que sobre tu cuerpo mi pluma escribirá.

Dirán cuánto anhelo tu risa,
tu agua y tu fuego.

Tu mano en mi cara y tu dilatada pupila extraviándose en la mía…



FRENTE AL MAR

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Con el aliento contenido ante aquello que se pierde, intento  ya no escucharte demasiado.  No te niego que las mañanas transcurren  montadas en el monociclo de un estrobo haciendo malabares  y las tardes mueren con odio cuando me fisga la ansiedad.
La ausencia de tu cuerpo, el protegido de tus sueños  y la distancia erosionaron la memoria; luego al caer la noche  con mi hombro entumecido de dolor me retiro a decantar el bálsamo mortífero  de tus recuerdos… 
Pero, no te equivoques, siempre hay una mano invisible escribiéndome  una glosa que me salve del texto inexplicable de tu rostro ornado de marchita flor de Cuba.  Entonces, por un diminuto orificio van colándose las estrellas  que ahora cuelgan como medallas engalanando mi pecho, encendiendo mis ojos con fuego que incineran tu pasar de triste y abatido festejo frente al mar…

TIEMPO ENTRE DOS AGUAS

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Abominable soledad
Cada determinado tiempo la abominable soledad regresa a mi puerta con sus ojos ardientes que laceran mi Ser.
Dicen que roba sin piedad mi Malaj nocturno y que impávida asesina mis musas del bien.
Lo que nadie sabe, es que he construido una puerta secreta en lo profundo de mi alma en donde me oculto de las garras mortales de esa diosa noctámbula.
Cuando el día asome su rostro habré arrancado de este cielo grisáceo el ojo infame de tan cruel orfandad.







"Vuelve a menudo y tómame, en la noche, cuando mis labios y mi piel recuerdan.."
Konstantin Kavafis
Arcano
Cuando los dedos de mi memoria auscultan las hojas escritas  en la primavera de tu piel, vuelves desnuda despuntando un tiempo entre dos aguas bajo esas noches verticales.
Al calor de la hoguera los ángeles de Alberti acarician tus cabellos y nuestra inocencia se fuga entre poemas, cigarros, vino y café... Danzas sobre pinceles, óleos y lienzos como bailarina del maestro Degas.
En tanto yo le platico a mi sile…

EL OTOÑO DE TOÑO

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Primera publicación del poeta Antonio Dumett Sevilla
"El Otoño de Toño"
“una balada en otoño,  un canto triste de melancolía…” Joan Manuel Serrat
Balada en Otoño

Ahora que el deseo
intermitente de tu amor
no vuela
para anidarse en el árbol de mi memoria,
soy historia olvidada en el cofre vanidoso
de tus recuerdos

ahora que te has olvidado
de mi figura,
ya no jugamos a ser los amantes
que abriga el viento nocturno
de una balada en otoño.


Hoy no te toco ni en canciones…

Mi nombre se le olvidó a tu voz, las paredes tejedoras de engaños atrapan tu deseo en jaulas de envidia y retienen tu canto de ave liberta, sólo yo perdido en tus visiones busco liberarte, o vivir lo de ayer en el bosque de hoy o cargarme el cristal de tus viejos recuerdos.

El hoy es el ayer de tu sombra. Los fantasmas  recorren aún los pasillos de mi ser, pesada y lenta penumbra  se cierne sobre mí, inquisidor sentido de culpa  me fustiga por doquier y tú te ríes ¡PARANOIA!

Como un demonio enfurecido asesino mis noch…